El pan subió un 22%; el kilo de harina otro 18%. Ni hablar del queso crema que, en mayo, se disparó un 20% respecto de abril. Sin embargo, los cortes populares experimentaron una suba inferior, promedio del 4%. Todo esto llevó a que la canasta básica total (alimentos y servicios esenciales para vivir) se ubique por encima de los $ 4.000 para un matrimonio con dos hijos.

El cálculo fue realizado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), y hoy a las 10.30 será presentado en el marco del Índice Barrial de Precios (IBP) de Tucumán.

Según datos preliminares, la variación mensual de la Canasta Básica Alimentaria, que determina la línea de la Indigencia fue del orden del 3,75%, una de las más altas en lo que va del año, de acuerdo con el índice que también es elaborado por el Cippes y por Barrios de Pie.

"El consumo familiar en productos de la Canasta Básica durante mayo, discriminados por tipo de gasto, fue: en productos de almacén, $ 825,56 y de $ 301,58 en verdulería. Mientras que en carnicería fue de $ 641,77", indicó María Bestregui, coordinadora técnica del proyecto. Sólo 11 de los 50 productos de la Canasta Básica mantuvieron su precio, mientras que las subas oscilaron entre 2% en productos como la leche y 22% o 23% en productos como el pan", acotó.

Según el coordinador del Isepci, Ernesto Gómez Rossi, el costo de vida viene aumentando fuerte en los últimos meses a pesar del discurso oficial sobre controles y congelamiento. "Los datos de la realidad dicen que los formadores de precios se favorecen del proceso inflacionario con la lógica regresiva de los años '90: trasladan ingresos desde los trabajadores y de ingresos fijos, entre ellos de los más pobres, a los sectores concentrados", remarcó Gómez Rossi.